– Total, tú y yo solos, vegetando todos los fines de semana en esa mierda de chalé. Todos los puentes, todas las vacaciones de semana santa… arreglando la calefacción, cortando el cesped, limpiando la piscina…
– Qué piscina…
– Pues la que terminaremos poniendo… Y un día te mueres, y se te queda esa carita de gilipollas; y en el último momento te dices, vamos… vamos, vamos… porque es que te han llevado al huerto toda la vida.. y nunca has hecho lo que tú querías…
Qué pequeño eras Alfredo Landa, para quien solo te mirara por fuera.
